lunes, 26 de noviembre de 2007

El último viaje.

Mis ojos siguen abiertos, y solo una gran imagen azul inmensa se presenta ante mí. La temperatura es suave y mis brazos no necesitan más abrigo que una ligera camiseta. Hay una brisa que me acaricia los brazos, que me hace sentir que hay cosas bonitas que aún no he visto, lugares en los que la misma brisa me recuerda que estaría en casa, existen caminos que no he recorrido, sentimientos que no me han visitado, existen imágenes que no he reconocido, existe vida. Pero es extraño, porque aún sabiendo todo eso, sabiendo que existe mucha gente que me quiere, sabiendo que necesitan de mi y me añoran, yo no tengo sentimientos de arraigo. No me apetece ver cosas que aún no he visto, y no me apetece estar en lugares donde aún no he estado, no quiero ver imágenes que aún no haya visto, no me interesa saber si mañana seguirá habiendo vida.
El viento cada vez sopla un poco más fuerte, como si supiera lo que pienso y no estuviera de acuerdo con mi opinión. El sopla cada vez un poco más golpeándome con una maza de algodón en el pecho: "No es justo lo que piensas." -. parece susurrarme.
Ya no pienso en lo mejor para mi, en lo que más me conviene, en mi futuro, simplemente hago lo que me pide el corazón. Basta ya de opiniones racionales, basta ya de verdades absolutas.
Me doy la vuelta, porque aunque la vista es espectacular, sé que no la echaré de menos. Cierro los ojos y siento como el viento está aún tratando de convencerme y de repente, un cansancio se apoderará de mí, no lo puedo remediar y dejó que se apodere de mis músculos. Mis piernas se doblan y mis brazos aletean en el aire, siento la libertad de saber que alrededor no hay nada.
Ahora estoy flotando y sé que es una sensación que dura poco, placentera, pero corta. De todas las cosas en las que puedo pensar, de todas las imágenes que pueden pasar por mi cabeza solo hay una, solo una me acompaña en mi corto viaje. Tú. Solo tú.

Un sonido corto se produce por sorpresa, y el cielo azul ahora es una pantalla negra, el viento ahora solo es murmullo que se va esfumando. Pero algo cambia en mi interior, ahora tengo ganas de algo, un sentimiento nace dentro de mí, una libertad hasta ahora desconocida.
Pero pasa rápido, porque ya nada importa, ni el color, ni el viento, ni la vista, todo carece de importancia y solo quiero dormir.

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