jueves 7 de febrero de 2008

You Only Live Once


Twenty ways to see the world
Twenty ways to start a fight
......
men don't notice what they got
Women think of that a lot

Desde luego, la vida puede llegar a ser muy complicada, lo que se convierte muchas veces en esfuerzo y dolor. Nos olvidamos, que después de todo ese sufrimiento, dolor, lágrimas, guerras.... no queda nada. Nada será nuestra recompensa y solo cuando nos ocurre una desgracia en primera persona, te das cuenta que la importancia de las cosas es muy relativa, quizás demasiada.

Solo espero que no lo veamos demasiado tarde. Y para eso, nada mejor que este tema de "The Strokes" - "You only live once". Por que a veces las joyas se llevan en el corazón y no sobre la piel.

viernes 18 de enero de 2008

Sensaciones

El día 30 del pasado año, al que espero no encontrarme nunca más, estuvimos en el ensayo de la toma de uvas en la puerta del sol. La verdad es que quedé un poco impresionado por la cantidad de gente que fue, ya que creía que eso lo hacían cuatro gatos, pero resultá que al final se concntró más variedad de animales. Total, luego nos fuimos a celebrar el cumple de un amigo, cuyas preferencias, tengo que decir para poner en precedente, divergen hacia la parte homo. Como consecuencia, estuvimos en un par de sitios del estilo, lo cual se alargó hasta altas horas. Bueno, el tema, y por lo que escribo, es, quizás el choque todavía existente entre las ideas heteros y homo. Me explico. Personalmente, mi idea de la homosexualidad, no es que me parezca ni bien ni mal, simplemente, cada uno hace lo que cree más conveniente en la vida, y si me siento más feliz con una pareja de mi mismo sexo, ¿quién soy yo para decir que eso está bien o mal? Simplemente, cada uno busca sus refugios en este camino jodido que es la vida. Total, que mi estado de animo de esa noche era de un poco de fiesta, uvas, un poco más de fiesta, y pa'casa que chispea. Pero bueno, parece que las horas iban pasando, y mi vuelta al hogar se iba alargando. Con esto quiero decir, que no estaba muy cargado de humor y ganas de bailar, simplemente estaba a gusto, medianamente quieto, manteniendo una charla cada 3 minutos sobre cosas intrascendentes, o algunas un poco más importantes. Entre el grupo de mi amiguito, se encontraba una persona, que en primer lugar me dejó impresionado de forma positiva, ya que con una edad que pasaba de los cuarenta, tenía más "marcha" en el cuerpo que la mayoría de la gente joven que conozco, que a la edad que voy teniendo, cada vez va siendo menos. Pués este chiquino, me insinuó varias veces en la noche, que me veía fuera de lugar, que se veía que no me lo estaba pasando bien y que quizás estaría más a gusto en un sitio un poco más hetero. La verdad, es que según fue pasando la noche, me lo fui pasando mejor con él, y creo que el final se llevó una buena sensación de mi, y yo de él. Pero lo primero que se me vino a la cabeza, es que existen todavía más mujeres machistas que los propios hombres. Quiero decir, que me sentí observado por si me lo pasaba bien en esos ambientes o no. Yo le intenté dejar claro, que mi comportamiento en ese momento, difería un 0% del que pudiera tener en cualquier otro lugar, ya que estaba con los amigos de siempre, y estaba manteniendo las mismas conversaciones que cualquier otra noche. Pero me dejó una huella que me hizo pensar mucho en como me tengo que comportar en cada situación para dar la sensación de integración. Personalmente, y creo que es así, es que la mejor sensación de integración es comportarse en todos los sitios de igual manera, es decir, cada uno como es. No porque estés en chueca, tienes que estar bailando toda la noche, ni porque estés en malasaña tienes que estar bebiendo minis hasta que se te caiga el paladar y erosionando las paredes con tu orina. Pero no sé, supongo, y es un poco triste, que te tengas que comportar así o de la otra manera dependiendo del sitio en el que estás. Creo que la mejor integración es la idea de que no te tienes que integrar en ningún sitio.

jueves 20 de diciembre de 2007

Memorias de Idhún

He leído bastantes libros en mi vida, bastantes historias, que, con más o menos acierto, han sabido dejar en mi pequeñas semillas, que puedes ir dejando por la vida.
Personalmente, me gusta leer libros que me transporte a mundos lejos de este en el que vivo, no porque lo odie (eso será otro día), sino porque para leer sobre la vida real, me quedo donde estoy y me veo el telediario con mi cena prefabricada y medio fría.
Me gusta y adoro volar sin límites, con amigos increíbles que jamás podré encontrar aquí donde vivo, por lo menos sobrio.
Llegó a mi manos, gracias a uno de mis más apreciados compañeros de viaje, un libro que resultó ser un trilogía. Antes de nada debo decir que me queda por leer la última parte, pero no por ello, aunque terminara ahora mismo, dejaría de ser menos bueno.
La reconquista de lo que uno quiere, la batalla más sangrienta por el amor, la batalla más sangrienta por un odio irracional, que jamás desaparecerá. Personajes de fantasía que saben como llevarte con ellos, tríos amorosos y de familia. Desde la primera página te engancha y quieres saber más palabra a palabra. Sientes amor puro casi lacrimoso, y un odio que nunca habías experimentado.
Si os gusta los mundos de fantasía y las historias que llegan al corazón, os recomiendo encarecidamente este libro.
Y para más INRI, la autora, que es española, tiene mi misma edad. Que envidia más insana.

Lo que no sale

Que agradable es sentir en nuestra cabeza una púa de guitarra rasgando las cuerdas, haciendo vibrar el aire en pura armonía, haciendo salir todo lo que llevamos dentro hasta la punta de nuestra lengua, nunca más allá, porque hay cosas que jamás deben salir de nuestro interior en forma de palabras, existen sentimientos, la mayoría de ellos, que al intentar expresarlos pierden la dulzura y el terrible dolor que nos hacen sentir, cuando, estando solos en casa, nos paramos a mirar como el agua se queda pegada en el cristal de nuestra ventana, mientras intenta encontrar la forma de no resbalar y acabar con una vida efimera, importante para nadie.
Que agradable es pensar y recordar cuando eramos pequeños, cuando las guerras solo nos recordaban a peliculas donde el bueno "liquidaba" a los malos con una coletilla graciosa al final de cada frase. Que bien nos hacía sentir pedir el bocata por la terraza mientras no parabamos de dar patadas a una pelota, con la única preocupación de no saber explicar mañana porque no hemos hecho los ejercicios de lengua en clase. No había maldad a nuestro alrededor, no hacíamos caso a nuestra cabeza, solo necesitabamos hacer cosas sin sentido, sin trascendencia, por lo menos ese mismo día, porque luego, sin darte cuenta, ves que no hubieras podido vivir sin ellas.
Intentar explicar como nos hacía sentir todas estas cosas solo serviría para perder mucha de esa sustancia que nos hace vivir cada día, esas ganas de vivir y ser personas importantes de antaño y ese instinto de supervivencia de hoy en día.
Que agradable es compartir la alegría, ya que la multiplicas por el número de personas con el que la compartes, y que difícil es compartir la tristeza, cara a cara, sabiendo que la divides por el número de personas con el que la compartes. Pero es difícil, si no imposible, intentar trasmitir un mal sentimiento mediante palabras.
Un amigo mío, de los que yo llamo "de corazón" me dijo hace un par de días que es estupendo disfrutar de un viaje con amigos o con tu pareja, pero cuando lo disfrutas de verdad es cuando lo recuerdas, mediante palabras o fotos, con las personas con quien lo compartiste después de muchos meses, y más tarde durante toda la vida. Y cuanta razón tiene, ya que el ser humano, si es que a veces podemos catalogarle de "humano", es un ser hecho de recuerdos. Todo en la vida se hace para ser recordado, de todo se aprende, de lo bueno y de lo malo, y el "carpe diem" que todos conocemos no vale para sentir que vivimos la vida día a día, sino para saber que alguna vez lo hicimos, cuando no habia miedo.
En fín, una divagación tras otra, llegará el día que recuerde cuando escribí todos estos artículos e intenté compartir, con más o menos acierto, mis sentimientos con todo aquel o aquella que estuviera dispuesto a recibirlos.
Porque el que lea esto puede pensar que estoy hecho de malos sentimientos, y nada más lejos de la realidad, solo intento decir por palabras lo que el resto no sale por mi boca, ya que, aunque es bonita la tristeza, no se vive de ella, si no de la alegría de pensar que es bonito estar triste.

martes 18 de diciembre de 2007

The Shins - Gone for Good

A veces nos toca ser los malos a nosotros, y producir el dolor en otras personas. Pero hay tantas formas de hacerlo, tantas maneras de llorar y hacer llorar, que a veces, la mejor es decir la verdad más miserable a la cara de forma suave y muy despacio. El castigo más increible con el látigo más delicado. Aunque las lágrimas siempre son saladas y las marchas amargas, parece que la vida debe seguir, o al menos eso nos enseñan desde pequeños, porque dicen que uno se puede sobreponer al amor, por muy triste que resulte creer que es cierto.








lunes 26 de noviembre de 2007

El último viaje.

Mis ojos siguen abiertos, y solo una gran imagen azul inmensa se presenta ante mí. La temperatura es suave y mis brazos no necesitan más abrigo que una ligera camiseta. Hay una brisa que me acaricia los brazos, que me hace sentir que hay cosas bonitas que aún no he visto, lugares en los que la misma brisa me recuerda que estaría en casa, existen caminos que no he recorrido, sentimientos que no me han visitado, existen imágenes que no he reconocido, existe vida. Pero es extraño, porque aún sabiendo todo eso, sabiendo que existe mucha gente que me quiere, sabiendo que necesitan de mi y me añoran, yo no tengo sentimientos de arraigo. No me apetece ver cosas que aún no he visto, y no me apetece estar en lugares donde aún no he estado, no quiero ver imágenes que aún no haya visto, no me interesa saber si mañana seguirá habiendo vida.
El viento cada vez sopla un poco más fuerte, como si supiera lo que pienso y no estuviera de acuerdo con mi opinión. El sopla cada vez un poco más golpeándome con una maza de algodón en el pecho: "No es justo lo que piensas." -. parece susurrarme.
Ya no pienso en lo mejor para mi, en lo que más me conviene, en mi futuro, simplemente hago lo que me pide el corazón. Basta ya de opiniones racionales, basta ya de verdades absolutas.
Me doy la vuelta, porque aunque la vista es espectacular, sé que no la echaré de menos. Cierro los ojos y siento como el viento está aún tratando de convencerme y de repente, un cansancio se apoderará de mí, no lo puedo remediar y dejó que se apodere de mis músculos. Mis piernas se doblan y mis brazos aletean en el aire, siento la libertad de saber que alrededor no hay nada.
Ahora estoy flotando y sé que es una sensación que dura poco, placentera, pero corta. De todas las cosas en las que puedo pensar, de todas las imágenes que pueden pasar por mi cabeza solo hay una, solo una me acompaña en mi corto viaje. Tú. Solo tú.

Un sonido corto se produce por sorpresa, y el cielo azul ahora es una pantalla negra, el viento ahora solo es murmullo que se va esfumando. Pero algo cambia en mi interior, ahora tengo ganas de algo, un sentimiento nace dentro de mí, una libertad hasta ahora desconocida.
Pero pasa rápido, porque ya nada importa, ni el color, ni el viento, ni la vista, todo carece de importancia y solo quiero dormir.

jueves 22 de noviembre de 2007

No camines más......


Caminas sin prestar atención a lo que dejas atrás,
caminas para no ver las cosas que quedan sin vivir,
pero no hay un camino de vuelta jamás,
si lo que pretendes es recordar solo para reir.

Abonadonas todo aquello solo por el miedo a perder,
abandonas lo más importante solo para no morir,
para seguir viviendo inventas el "jamás",
no hay camino de vuelta solo para reir.

Corres para alcanzar aquello que te dí a veces,
solo para tenerlo al lado de tus joyas sin valor,
pero ya no ries, ni comes, ni bebes,
no sin todo aquello que te daba un poco de calor.


Cobardía me regalas con manos rebosantes,
cobardía por vivir, amar, besar, matar, reir,
vacío te regalo con un corazón de antes,
un corazón al que ya una vez vi de nuevo morir.